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Aditivos del aceite: esto es lo que pueden hacer por tu coche

27 Nov , 2018  

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Estos aditivos benefician a tu vehículo de muchas maneras. Te descubrimos cuáles.

Ya te contamos cómo los aditivos del aceite  suponen una protección extra imprescindible para el motor de tu coche. Estos ingredientes que se añaden a los lubricantes de motor se dedican principalmente a mejorar las características de las bases y añadir otras que no tienen, pero que son muy beneficiosas para cuidar tu vehículo.

Existen muchos tipos de aditivos, que se agrupan en torno a familias según las funciones que cumplen. Debes tener en cuenta que, dentro de cada familia, existen muchos productos químicos diferentes capaces de ofrecer mejores prestaciones según el uso, el diseño del motor y los tipos de metales que se han utilizado para fabricar las piezas.

Dicho esto, vamos a ver cuáles son los principales tipos de aditivos para aceites de motor:

– Aditivos detergente: estos componentes se encargan de minimizar los depósitos que se forman en las partes calientes del motor, evitando problemas como el pegado de segmentos o el pulido de las camisas. Aunque todo esto te suene a lavandería, en realidad nos referimos a las camisas que recubren los cilindros.

– Aditivos dispersantes: como habrás adivinado por su nombre, estos elementos impiden la acumulación de los depósitos en la parte baja del motor. Esto podría producir el cierre de las conducciones de aceite, por ejemplo, en el cigüeñal, algo que conllevaría un desgaste de los cojinetes del motor.

Estos dos primeros tipos, los aditivos detergentes y dispersantes, se unen a la suciedad compuesta por elementos como lacas y barnices. Lo hacen para mantenerla dentro del aceite y evitar que esos residuos se depositen sobre las superficies metálicas. Por su movimiento en el circuito, el lubricante los conduce al filtro, donde son retenidos.

– Aditivos antidesgaste: estos aditivos reducen la erosión de los órganos lubricados, formando una película protectora sobre las superficies metálicas que entran en contacto con el aceite. Al reducir el desgaste, la vida útil del motor se alarga.

– Aditivos antiherrumbre y anticorrosión: como su nombre indica, protegen contra la herrumbre que puede producirse en distintos componentes por la presencia de agua en el aire que entra por el sistema de admisión. También evitan la corrosión que pueden provocar en las partes metálicas los productos resultantes de la combustión del carburante.

– Aditivos antioxidantes: estos se dedican a limitar el efecto de oxidación del propio lubricante. Las altas temperaturas degradan las bases del aceite en condiciones severas de uso. Estos elementos se encargan de evitar que el lubricante se degrade rápidamente por esta causa.

– Aditivos depresores del punto de congelación: su efecto consiste en impedir que el aceite se congele y lo hace rebajando su punto de congelación en función de las condiciones de temperatura invernal normales en una zona determinada. Así es como se facilita el arranque a bajas temperaturas y se disminuye el desgaste, al contar con un aceite más fluido incluso en condiciones invernales.

– Aditivos de TBN (Total Base Number): al reaccionar con los ácidos que se forman por la combustión de la gasolina o del gasóleo y que atacan los metales, estos aditivos protegen a las piezas de sufrir daños importantes que pueden conducir a una avería.

– Aditivos antiespumantes: tal vez no lo sabías, pero cuando el cigüeñal bate el aceite, provoca que este se mezcle con el aire y que se formen espumas. Estos componentes del aceite se dedican a acabar con ellas a medida que van surgiendo. Las espumas no son buenas, ya que la mezcla del aceite con el aire no lubrica y esto podría conducir a problemas mecánicos.

Estas son las principales gamas de aditivos que se utilizan para mejorar las prestaciones de los aceites de motor. Además, hay otras muchas según el tipo de lubricante al que nos refiramos, como por ejemplo el que se utiliza para cajas de cambios o los aceites para usos industriales. Todas ellas permiten que los distintos sistemas funcionen de manera correcta y que las averías se minimicen.

Por esta razón, cuando cambies el aceite debes asegurarte de las normas que pide el fabricante de tu vehículo y seguirlas al pie de la letra. De esta manera disminuirás la posibilidad de sufrir una avería, siempre que optes por aceites de la máxima calidad y sigas las indicaciones que vienen en el libro de mantenimiento.

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