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Consejos para mimar tu coche clásico

13 Dic , 2016  

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htx_retro_1y2Total te explica cómo revisarlo a fondo y algunas peculiaridades respecto a los lubricantes.

¿Tienes un vehículo clásico? Si la respuesta es sí, seguro que, además, te gustaría disfrutar de él durante mucho tiempo, ¿verdad? No en vano, estos automóviles disfrutan de una larga vida útil, en la que reside buena parte su valor. Por eso cuidarlos es una buena estrategia para que ganen aún más solera. Además, tiene mucho mérito en una sociedad en la que el “usar y tirar” está a la orden del día.

En primer lugar, deberíamos definir qué es un vehículo clásico. Lo que nos encontramos es que no existe una definición legal para este término. Sin embargo, sí que existe para los vehículos históricos, que serían aquellos con más de 25 años de antigüedad.

A partir de este punto, podemos considerar un coche como clásico si no ha experimentado modificaciones y sus elementos son originales. Si tienes uno de ellos, debes ser consciente de que posees una pequeña joya tecnológica. En ella puedes sentir la potencia del motor de manera directa y disfrutar plenamente de ser su conductor.

Para poder disfrutar de ese placer de conducir un clásico es necesario seguir algunos pasos para su vigilar su estado y mantenerlo correctamente:

– Revisar la pintura y los cromados: si hace falta, hay que repararlos. Para ello, debes tener en cuenta que los materiales no son los actuales, por lo que es necesario emplear elementos compatibles con ellos a la hora de restaurarlos y cuidarlos. Por ejemplo, no deberías utilizar las actuales pinturas bicapa.

– Ojo a las corrosiones: es necesario comprobar si existen, especialmente en los bajos del coche. En caso afirmativo, deben tratarse porque pueden derivar en problemas en las estructuras, especialmente del chasis.

– Verificar la originalidad de ciertos elementos: cauchos, juntas y otros componentes deben ser los originales, ya que algunos de ellos no son compatibles con los productos actuales con los que entran en contacto. Por ejemplo, los retenes de válvulas se pueden descomponer en algunos casos si entran en contacto con un aceite para vehículos contemporáneos. Esto se debe a la composición del lubricante, ya que el uso de bases sintéticas y su aditivación son agresivas con ciertos tipos de caucho que se empleaban en el pasado. Sin embargo, los cauchos actuales son sintéticos y no sufren estos efectos.

– Cuidado con el carburante: los motores antiguos de gasolina presentan un problema en la actualidad, ya que los combustibles actuales no llevan compuestos de plomo. Por eso podemos tener un problema de recesión en las válvulas, ya que los compuestos de plomo ayudaban a lubricarlas en sus asientos. Sin embargo, las actuales gasolinas sin plomo pueden provocar desgastes. Por eso es necesario añadir cada dos o tres repostajes un aditivo denominado “de antirrecesión” que se puede comprar en las gasolineras.

– Recambios originales: se deben buscar estos repuestos para que las piezas sean compatibles y los ajustes, perfectos. Así el funcionamiento del vehículo será óptimo.

 

Debes comprobar todos estos puntos tanto en el momento de comprar un coche clásico como cuando ya somos propietarios del mismo.

En cuanto al apartado mecánico relacionado con los lubricantes, debes conocer que existen algunas normas que se deben respetar:

– Sigue las indicaciones del fabricante: debes respetar los períodos de cambio de aceite marcados por el constructor del vehículo. Para ello es indispensable contar con una copia del libro de mantenimiento. En algunos casos puedes encontrarte con intervalos que puedan parecerte raros respecto a los indicados para vehículos actuales. Por ejemplo, el libro puede estipular cambiar el aceite de motor cada 5.000 km o menos.

– Respeta las normas del constructor: la mecánica, el consumo de combustible o los materiales utilizados se corresponden con tecnologías existentes en la época en que se fabricó el coche. Por eso, emplear productos de mejor calidad, es decir, que cumplan con normas actuales, puede conllevar problemas mecánicos, como el que ya te hemos explicado sobre los retenes de válvulas.

Ten siempre en cuenta que, si tu vehículo es de los años 50, la calidad adecuada para él será la de los lubricantes de aquella época. Así que siempre debes emplear aceites de las calidades que indica el fabricante en el libro y que sigan las normas SAE, API o ACEA que se recojan en él.

– Ten paciencia al arrancar: al poner en marcha el motor no debes meter la marcha de manera inmediata y avanzar. Debes dejar el motor al ralentí para que se caliente el aceite, ya que su fluidez en frío es baja y se mueve lentamente por el motor. Sin embargo, si gana temperatura, favorecerás una correcta lubricación del motor.

– Vigila el nivel de aceite: esta es una práctica que muchas veces se olvida debido a los avances en la tecnología de automoción. Los consumos en los vehículos actuales son muy bajos, por eso una gran cantidad de conductores comete el error de no comprobar el nivel de manera periódica.

Ese error puede ser fatal en el caso de un coche clásico porque los diseños de los motores y la tecnología de fabricación implican holguras grandes entre las piezas, sobre todo en la zona del pistón. Por eso su consumo de aceite es elevado, aunque este efecto se compense en parte con un kilometraje de cambio bajo. Con todo, es muy recomendable vigilar los niveles de aceite y rellenar hasta cerca del máximo si es necesario.

No olvides que el tipo de lubricante que debes utilizar, ya sea de motor o de caja de cambios, tiene que cumplir las normas que indica el fabricante para tu vehículo en concreto. Si lo haces, contribuirás a que tu coche clásico siga ofreciéndote momentos de felicidad durante muchos años.

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