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Las cajas de cambios automáticas (también) se mantienen

22 Nov , 2016  

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Caja de cambiosTotal te explica en qué casos y cuándo se debe sustituir el lubricante de estos elementos.

Las cajas de cambios automáticas son una realidad cada vez más extendida, que ha llegado para facilitarles la vida a muchos conductores. Y no solo eso: además ayudan a reducir el consumo de carburante.

Efectivamente, cuando efectuamos un cambio de marcha en una caja manual y aceleramos, realizamos una transición brusca que conlleva un aumento puntual del consumo de combustible. Por ejemplo, en ciudad solemos acelerar y desacelerar con cierta brusquedad, lo que significa que debemos pisar más o menos el acelerador, así como frenar y cambiar de marchas continuamente.

Sin embargo, las cajas automáticas hacen que las reducciones y aceleraciones tengan lugar de manera más suave, por lo que se puede mitigar el aumento del consumo que supone el uso de las manuales. Así, las primeras pueden ofrecer un ahorro del 10% de carburante respecto a las segundas, concretamente sobre la parte de energía consumida por la caja debido a los rozamientos internos. Es una cantidad pequeña de combustible de manera individual, pero es importante si tenemos en cuenta el número de vehículos a nivel mundial. Como consecuencia, su uso ayuda a disminuir las emisiones de CO2 y otros productos contaminantes.

 

¿Las cajas automáticas tienen mantenimiento?

Sí. Las cajas automáticas tienen su propio mantenimiento, como todos los elementos de un vehículo. Lo que ocurre es que, antes de plantearnos este tipo de trabajos, debemos asegurarnos de qué tipo de caja de cambios tenemos entre manos.

Cajas pilotadas o cajas manuales automatizadas: se trata de cajas manuales convencionales que se han adaptado para que el cambio sea automático. El momento de engranar una nueva marcha lo decide una centralita en función de parámetros como la velocidad o las revoluciones del motor.

En el caso de las cajas pilotadas, el mantenimiento es el mismo que el de una caja manual. Esto significa que el aceite no se debe cambiar a menos que exista una avería. Los lubricantes empleados en ellas son API GL-4 o GL-4+ y, en algunos casos, API GL-5 de SAE 75w80 o 75w; aunque hay casos en que se pide un SAE 80w90 o 75w90.

La cantidad de aceite para la parte de los engranajes de esta transmisión es variable: desde 1,5 litros a 3 litros. Además, en el sistema de robotización del cambio de marchas puede haber uno o dos productos especiales que controlan el sistema. Son distintos del aceite de engranajes y se debe consultar la recomendación del fabricante sobre su sustitución.

Cajas de doble embrague (DCT, DCS): disponen de dos ejes para las marchas, uno para las pares y otro para las impares; cada eje entra en funcionamiento mediante uno de los embragues. El mantenimiento depende del diseño de cada caja, de las cuales existen tres tipos:

– Embragues secos: llevan un aceite del mismo tipo que el empleado en los engranajes de las cajas manuales o pilotadas. En este caso, los embragues no están bañados en aceite, pero sí llevan aproximadamente dos litros de lubricante en la zona de engranajes, que en principio no debe ser cambiado.

 

– Embragues húmedos con dos depósitos: uno de ellos sirve para lubricar los embragues y el otro, para los engranajes. Se emplean dos productos diferentes y normalmente no serán sustituidos. En el depósito de los embragues hay unos siete litros de un aceite especial y unos cinco en la parte de los engranajes, que es del mismo tipo que el que se emplea en las cajas de cambios manuales.

– Embragues húmedos con un solo depósito: en este caso, un mismo producto debe cumplir condiciones específicas para lubricar los engranajes de la caja y los embragues. Ese tipo de aceites sí requiere sustitución, que normalmente se debe realizar entre los 40.000 y los 80.000 kilómetros, según las indicaciones que sobre su mantenimiento realice el fabricante. La cantidad que se debe sustituir es de unos 7 litros de aceite. Se trata de lubricantes que son específicos para este tipo de cajas y cuentan con normas propias.

 

Cajas CVT (transmisión continua variable): en ellas se emplean dos poleas y una correa o una cadena metálica. Normalmente se encuentran en vehículos asiáticos, pero algunas marcas europeas también las utilizan.

El lubricante de estas cajas posee características de fricción especiales para favorecer el funcionamiento de las correas o las cadenas metálicas, por lo que se trata de un producto completamente diferente al que se emplea en el mantenimiento de otros tipos de transmisiones.

El cambio del lubricante es obligatorio en este caso, pero depende del fabricante y de la cantidad de aceite que tenga la caja. De esta forma, la sustitución se realiza entre los 60.000 y los 150.000 kilómetros. Necesitaremos entre 3 y 5 litros de aceite.

Cajas automáticas con convertidor de par: estas son las que conocemos de toda la vida. Para ellas utilizamos lubricantes de color rojo, los conocidos DEXRON©. Disponen de un convertidor lleno de aceite. A continuación viene la caja de cambios, que cuenta con engranajes epicicloidales donde las marchas se cambian mediante sistemas hidráulicos. Esto significa que se emplean embragues y frenos para cambiar las marchas y frenar los engranajes, adaptando la transmisión a las necesidades del usuario.

La cantidad de aceite de estas cajas puede ser de 5 a 15 litros y debe sustituirse entre 30.000 y 150.000 kms en función de las indicaciones del fabricante. En este caso se pueden emplear varios productos, dependiendo del tipo de caja: las que tienen 6 velocidades o más deben utilizar un DEXRON VI, mientras que las de cajas de 4 o menos velocidades usarán un DEXRON III.

En algunos casos se debe recurrir a un aceite diseñado específicamente para el tipo de caja del fabricante del coche. Este sería el caso de Mercedes-Benz, que para ciertas cajas diseñadas por la propia marca exige una norma propia, la MB 236.14.

En función de todo lo que se ha explicado, es recomendable conocer qué clase de caja utiliza el vehículo y si es necesario o no el cambio de aceite. Si se debe sustituir, deberemos comprobar qué tipo de producto recomienda el fabricante y qué norma debe cumplir, así como el kilometraje de cambio indicado por el constructor. De esta forma sabremos la calidad del producto y si resulta adecuado para la caja, de tal manera que evitaremos averías ya que, como en el caso de los motores, no emplear el lubricante indicado puede conllevar problemas mecánicos.

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