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Norma SAE J 300 o cómo acertar con el aceite del motor (1)

22 Oct , 2015  

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Norma SAE J 300 o cómo acertar con el aceite del motor

Cada motor necesita un aceite a su medida. Te contamos qué es la norma SAE J 300 y cómo te ayuda a dar en el clavo con el lubricante.

Encontrar un aceite adecuado para cada tipo de motor es algo parecido a encontrar un calzado apropiado para cada persona. Si nos equivocamos de talla, ancho o forma en nuestro calzado, acabaremos con rozaduras e incluso puede que con problemas en la columna vertebral. Igualmente, si no acertamos con el lubricante para nuestro coche, las piezas también podrán sufrir rozaduras y provocar daños en el propulsor.

Para asegurarnos de que acertamos con el aceite del motor, la Sociedad de Ingenieros de Automoción SAE (Society of Automotive Engineers), que es la organización que establece estándares para todos los tipos de vehículos, creó la norma SAE J 300 para la automoción. Esta norma es la que establece los grados SAE, como por ejemplo 5W-30 o 15W-40.

 

Dame viscosidad y moveré tu motor

La norma SAE J 300 se basa en una propiedad física llamada viscosidad, que seguro que te suena al hablar de aceites. En efecto, la viscosidad indica la capacidad de fluir que tiene un producto y, en el caso de los lubricantes, depende de la temperatura, de tal modo que el fluido será menos viscoso cuanto más aumente ésta.

Con la viscosidad buscamos crear una capa de aceite entre las superficies metálicas que resista las presiones de trabajo, con el objetivo de que el desgaste sea mínimo a cualquier temperatura.

Por este motivo, la norma SAE J 300 se utiliza en todo el mundo para clasificar los aceites lubricantes de motor en función de su grado de viscosidad. Los fabricantes la emplean para definir cómo se debe mover el aceite en sus motores según su diseño. El objetivo consiste en optimizar el funcionamiento del motor y alarga su vida útil al máximo.

Para conseguir este objetivo existen dos niveles de control del lubricante: en arranque o en régimen normal de funcionamiento. Es decir, en frío o en caliente.

Así, en la norma se establecen viscosidades mínimas o máximas a diferentes temperaturas, teniendo en cuenta que la mínima será la del arranque o ambiental y que las máximas dependen de cada zona del motor a pleno régimen. Hay que tener en cuenta que, por ejemplo, en España la temperatura mínima puede variar muchísimo, de los -10ºC en invierno a los 45ºC o más en verano.

La norma SAE, por tanto, nos indica cómo debe fluir el lubricante en el motor, por lo que tiene en cuenta la viscosidad en función de las temperaturas que se dan en el mismo.

 

El motor también cuenta (y mucho)

¿Qué otros aspectos hay que tener en cuenta para que la viscosidad del aceite sea la adecuada? Para empezar, el propio diseño del motor, teniendo en cuenta las holguras, de cuyo tamaño depende que el lubricante fluya más o menos fácilmente. Por eso hay distintas normas SAE en función de los diseños de los pasos del aceite.

También influye la metalurgia de las piezas y su resistencia al desgaste. Es decir, si las aleaciones que las componen hacen que los componentes tengan una alta resistencia al desgaste, podemos emplear aceites más fluidos, con una viscosidad menor en frío y en caliente. Como resultado, ahorraremos combustible.

Otro factor que se debe tener en cuenta es el peso y las cargas que soportan las piezas lubricadas. Si las cargas son más ligeras, se favorecerá una menor viscosidad del aceite. Eso sí, no se debe olvidar que la carga sobre un cojinete siempre implica la necesidad de lubricar con una viscosidad determinada.

Asimismo, las temperaturas que se desarrollan en el motor implican una evolución importante en la naturaleza de los lubricantes. Los sintéticos aguantan mejor las altas temperaturas y permiten desarrollar productos más fluidos.

En resumen, una menor viscosidad implica un menor roce del aceite con las piezas. Esto es bueno porque ese rozamiento provoca una acción de frenado, lo que implica una pérdida de potencia y energía y, por tanto, un mayor consumo. Al hacer más fluido un aceite disminuimos ese rozamiento, ahorramos carburante y contaminamos menos para recorrer los mismos kilómetros.

Por todo ello es tan importante emplear siempre un aceite con la viscosidad adecuada a cada motor, a sus peculiaridades y características, y que sea capaz de responder a sus exigencias.

En próximos artículos te contaremos cómo establece la norma SAE J 300 la manera en que se moverá el aceite según la viscosidad y la temperatura. También te explicaremos qué significan los números que rodean la W en 5W-30 o 15W-40.

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