Regrigerante para mantener la temperatura del motor

Taller

Refrigerante, el mago que mantiene la temperatura del motor

3 Jul , 2018  

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Te contamos cómo se las arregla este fluido para que a tu coche no le de un golpe de calor: Refrigerante para mantener la temperatura del motor

¿Alguna vez te has preguntado cómo el motor de tu coche es capaz de no derretirse en pleno verano, y mantener la temperatura del motor? Parece mentira que, con el calor que hace y las temperaturas a las que trabaja el motor, tu coche no salga corriendo cuando ve que te acercas para llevártelo de vacaciones en pleno agosto.

En realidad, hay una buena razón para que tu coche funcione de manera muy similar a lo largo de todo el año: se llama líquido refrigerante y hace maravillas con la temperatura del motor. A continuación, te vamos a contar cómo funciona y cómo es capaz de mantener su propia temperatura para no evaporarse.

 

El abanico del motor

Ya te hemos hablado del refrigerante, un fluido que, entre otras funciones, se encarga de sacar calor del motor para evitar que sus piezas metálicas alcancen temperaturas a las cuales los metales que las componen se puedan fundir. Aunque uno de sus componentes es agua, lleva otros componentes que son los que le permiten rebajar el punto en el cual el agua se convierte en hielo (0ºC) y  aumentar el de ebullición (100ºC). Así es como evita congelarse o llegar a evaporarse  a las temperatura del agua.

Como la temperatura del motor debe mantenerse en torno a los 90ºC para un rendimiento óptimo, te podrás imaginar el trabajo extra que tiene este fluido en verano y en ciertas situaciones como un adelantamiento a altas revoluciones. En estas situaciones, el motor puede alcanzar temperaturas infernales, que pueden superar ampliamente los 100ºC. Pero es necesario que opere en un rango determinado para evitar que sus componentes, literalmente, se peguen unos a otros.

Aquí es donde entra el refrigerante en acción. En la mayoría de los motores, cuando la temperatura supera los 72ºC se abre el termostato, una compuerta que permite la circulación del refrigerante por todo el motor, que está en movimiento por el circuito gracias a la bomba de agua. En ese momento, el refrigerante sale del motor y pasa al radiador, mezclándose y  enfriándose. Volviendo al motor a una menor temperatura.

La temperatura de este líquido ronda los 75ºC durante un buen rato, hasta que la totalidad del refrigerante alcanza unos 95ºC. En ese momento, el electroventilador entra en acción para enfriarlo todavía más y conseguir que se mantenga en los 90ºC.

 

¿Qué pasa si se superan los 100ºC?

Los motores modernos son cada vez más pequeños y eficientes, por lo que suelen trabajar a mayores temperaturas. Por eso hay algunos en los cuales la temperatura puede superar los 100ºC. Sin embargo, el agua no entra en ebullición: el sistema de refrigeración del vehículo está presurizado, es decir, sellado por completo. Esto permite elevar el punto de ebullición hasta los 120ºC, suficiente para evitar que se evapore.

Aunque el refrigerante es todo un héroe para el motor de tu coche, no debes dejarle toda la responsabilidad de mantener su temperatura óptima. Es muy importante controlar la temperatura del motor, especialmente en verano, ya que si ésta sube mucho puede acarrear averías graves.

Para ello, solo debes fijarte en el indicador que hay en el cuadro de mandos y comprobar que la temperatura media se encuentra sobre los 90ºC y, en cualquier caso, que no sobrepase los 100ºC. Aunque no pasa nada si en un momento puntual registra una temperatura algo mayor, por ejemplo tras un adelantamiento, deberás detener el vehículo si compruebas que esta se encuentra por encima de los 100ºC constantemente y no baja: lo más probable es que haya alguna avería que puede llegar a estropear el motor.

Entre los problemas que pueden causar este comportamiento se encuentran el taponamiento por suciedad de la rejilla frontal del radiador, que el coche se haya quedado sin líquido refrigerante o que éste haya perdido sus propiedades, que haya fugas en el circuito o rotura del vaso expansor, e incluso que el sensor de temperatura no funcione correctamente.

Es muy recomendable sustituir el líquido refrigerante dentro de los intervalos que marca el fabricante y utilizar productos de calidad contrastada, formulados para dar la talla en cualquier tipo de circunstancia. Si cuidas tu coche convenientemente, seguro que te seguirá dando alegrías durante muchos veranos más.

 

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